Renuncia al Resultado

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Renunciar al resultado no es más ni menos que hacer las cosas con desapego. En el campo de la medicina el primero que debe desapegarse y renunciar al resultado es el médico o el terapeuta. Los primeros que estamos interesados en que el paciente sane después del paciente somos nosotros los médicos, ¿por qué?, porque queremos el bienestar de nuestros pacientes, una labor altruista. Porque su sanación y/o curación es nuestra mejor propaganda para los próximos posibles pacientes, recuerden que de eso vivimos. Porque verdaderamente es la satisfacción al logro en nuestro acto cotidiano y a eso nos debemos, pero el no renunciar al resultado muy en el fondo lo que significa es que hay un gran ego.
Les cuento la siguiente anécdota. Cuando tuve la oportunidad de conocer al Dr. Jorge Carvajal en un seminario sobre bioenergética, realizado en el estado Mérida, cerca del año 2000, ya finalizando la actividad este inmenso médico mira hacia el fondo del salón en donde yo me encontraba sentado atento a todo su discurso, me fija la mirada y me dice: “Doctor”. Cuando esta eminencia se refiere a mí como Doctor, yo miro alrededor a ver si hay alguien más, resulta que me encuentro solo. Él recalca : “si es con Ud. doctor”, refiriéndose a mí y me dice sin anestesia: “doctor deje de llamar ya a sus pacientes”, cuando él ve mi cara de asombro porque claro yo me pregunto y cómo sabe este señor que a mí me gusta llamar a mis pacientes, y repite: “deje de llamar a sus pacientes. Cuando Ud. los llama a preguntar ¿cómo siguen?, de inmediato el pensamiento del paciente, es hay que doctor tan querido y preocupado. Si la respuesta del paciente es bien o mejor, Ud. se eleva como la espuma de la cerveza, pero ¿qué pasa cuando le dicen que el paciente está igual o incluso peor?, Ud. se desinfla. Eso no es medicina eso es ego”. A partir de ese momento entendí que la verdadera medicina es la conjunción del conocimiento de causa con la pureza de intención. Cuando eso se aplica y se suelta o se renuncia al resultado usualmente ocurren cosas buenas.
Ahora se lo desgloso mejor, renunciar al resultado significa que yo como veterinario debo decirle al propietario de la mascota que debe hacer su trabajo, nada más que su trabajo y solamente su trabajo. Ustedes se preguntarán ¿cuál es su trabajo?, es fácil, en primer lugar dar la medicación y seguir las instrucciones que el médico recomienda además de alimentarle y por último, cumplir con los paseos obligados si es que la condición del paciente lo permite. Lo segundo es, que el dueño debe permitirle a su mascota hacer su trabajo, ese animal tiene un trabajo que hacer y tercero permitirle a Dios que también haga su trabajo, lean que significa esto. Si usted está apegado, aprensivo y pendiente todo el día de su mascota, tanto en lo físico como en lo mental, involuntaria o inconscientemente está creando una cúpula energética en donde nadie ni siquiera Dios se involucrará, no porque él no pueda sino porque no quiere. Si él se involucra o atraviesa la cúpula faltaría a su palabra o a uno de los dones más preciados que nos pudo haber dado que es el libre albedrío. Nosotros somos los únicos quienes podemos decidir si la ponemos o la quitamos. Entonces, al cultivar el desapego ya por añadidura desaparece esa barrera energética, a partir de este punto Dios podrá hacer su trabajo. Por eso me atrevo muy humildemente a decirles que me permitan, nos permitan a médicos y terapeutas, realizar nuestro trabajo.
Se ha demostrado científicamente que el observador influye en lo observado, la invitación es que dejemos de observar tanto y aprendamos a soltar para que las energías fluyan ya no como una casualidad sino como una causalidad como consecuencia de un trabajo bien hecho, sin apego y con pureza de intención. Y como decía mi buen amigo y tío político el Dr. Francisco Carrera Michelli, venezolano, médico pediatra, en su refranero: “olla que se vigila no hierve”. No me crean hagan una prueba y después me dicen que pasó.
Así deben ser los actos médicos, esto no implica que no vamos a tener como ingrediente principal el amor hacia lo que hacemos y hacia nuestros pacientes, lo que tenemos que excluir de esta receta es el apego. Trabajando desde el sacrificio, entiendan desde el sacro oficio, viéndolo desde la perspectiva del protagonista y no desde la victima impotente. Nuestra vida como médicos y la de nuestros pacientes estarán interconectadas con el hilo del amor y dejarán de estar amarradas con las sogas del apego.
Ud. se preguntará bueno y ¿cómo se logra esto? o incluso ¿cómo se hace esto?, lo primero es hacerlo en gerundio, haciéndolo, y si no puede, se puede apoyar tanto a su mascota como a Ud. con terapéutica floral la cual funciona de manera extraordinaria para este tipo de situaciones.
Por eso los invito de ahora en adelante a que renuncien al resultado.

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3 comentarios

  1. Beatriz Capecchi

    Buenísimo Héctor lo acabo de leer

  2. Ana Luisa Villegas

    Excelente!! Haciendo mi tarea y aprendiendo… Lo leeré cuántas veces haga falta.

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