Hay Amores Que Matan

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Melao 2020

Indiscutiblemente la labor que cumplen los rescatistas además de significativa se puede considerar heroica. Solamente quién rescata un animal, sobre todo si está en malas condiciones, sabe el placer y la plenitud que eso conlleva cuando se ve la respuesta positiva de ese ser que siempre sabe agradecer lo que se hace por él. Mas llega un momento en que las emociones saturan el campo energético de algunos de estos rescatistas, tanto así que se amalgaman sentimientos de abandono, de lástima, de inseguridad, de insatisfacción y se corre el riesgo de pasar de ser un rescatista a un acumulador.  ¿Qué significa todo esto?, que algunos de ellos se pueden obsesionar por tan encomiable labor y en algunos casos sin darse cuenta sobrestiman su capacidad, tanto económica como de espacio físico, para poder tener y mantener a estas víctimas de nuestra sociedad que son los animales abandonados o maltratados.

Es importante señalar que esto debe ser motivo de reflexión para concientizar  que estas emociones ya habitaban en el inconsciente de alguna de estas personas, y como en algunos casos se ignoraron o se trabajaron inapropiadamente ahora afloran en esta labor obcecada de rescate pudiendo llegar a tener animales en peores condiciones que cuando fueron rescatados.   Estos individuos, dignos de respeto y admiración deben ser tratados por especialistas de la conducta humana y así poder evitarle un mayor sufrimiento tanto a la persona como a los animales que están a su cargo, bien sea por hacinamiento, desnutrición e insalubridad.

Ya me he topado con algunas personas que manifiestan este tipo de conducta patológica y la resultante afortunadamente ha sido positiva después de hacerles ver el error que están cometiendo,  pues en la mayoría de los casos prosiguen con su labor de rescate pero ya no desde las emociones improductivas y pasan de ser individuos reactivos a individuos proactivos.

Tenemos que recordar un viejo dicho que dice: el camino al infierno (que no existe) esta labrado de buenas intenciones, y otro que dice, hay amores que matan. Lo importante es poder descifrar en cada uno de nosotros si lo que hacemos esta dado desde el amor o desde la lástima, he allí una gran diferencia.  La lástima usualmente no pone límites y conlleva a actos de carencia, en cambio si trabajamos desde el amor además de poner límites la resultante se traduce en actos de prosperidad. Nuevamente nuestros amigos ancestrales, los animales, son tan útiles que pueden lograr que se manifiesten en nosotros todas aquellas emociones productivas o improductivas que yacían dormidas en nuestro ser para darnos cuenta desde donde estamos actuando, desde la carencia o desde la prosperidad. Solo necesitamos ver nuestros actos desde una perspectiva diferente, es decir, como un observador externo y luego, viene el análisis. Éste pasa por una estructura cerebral llamada amígdala y es la que al final de todo esto nos facilitara la pro acción en lugar de la reacción.  Casi siempre quien trabaja desde la reacción lo hace desde el cerebro reptil que todos tenemos, ahora, ¿las reacciones son improductivas del todo?, la respuesta es no, si no fuera por ellas probablemente no existiésemos como especie. Si la intención es cambiar a una forma productiva la situación apremiante, replanteémonos la pregunta, en lugar de ¿por qué hago esto?, piensa ¿para qué hago esto?, si eres capaz de cambiar la pregunta usualmente va a cambiar la respuesta.

En alguna ocasión leí que vivir desde el por qué es estar viviendo en el pasado, cuando vives desde el para qué entonces probablemente puedes cambiar tu presente y evidentemente tu futuro. A esto yo le agregaría que la mente, la loca de la casa, jamás está en el presente, seguramente se tranquilice aunque esa tranquilidad dura poco, sin embargo, la serenidad es más importante ya que viene del corazón. Trabajando desde el para qué y desde el corazón, podemos identificarnos con una o con algunas de nuestras misiones de vida e insisto si todo esto se hace desde el corazón pronto aflorará la satisfacción dejando de lado la frustración.

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0 comentarios

  1. Ysleyer hernandez

    Excelente Hector mis saludos

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