Doma India

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Manga de palos y tablas

Manga de palos y tablas

Hace un par de años, viendo un programa llamado “Los Maestros” sobre el Dr. Emilio Solanet, trasmitido por The History Channel, a quién se le da el título del Padre de la Raza Caballar Criolla Argentina, entre otros, tuve la oportunidad de ver a un domador, el Sr. Oscar Scarpati  Schmid, comentando sobre las bondades del caballo criollo y hacía una demostración de lo que hacían los indios ranqueles con sus caballos. Es en ese momento cuando decido investigar un poco sobre este tipo de doma y logro hacer contacto posteriormente con ellos: La Tribu Scarpati.

Decido asistir a Argentina a uno de sus cursos intensivos de una duración de tres días en el mes de septiembre de 2007. En su acogedor campo El Durazno,  en la provincia de San Luis a unos 800 km de Buenos Aires. En esa oportunidad me impartió Cristóbal Scarpati (hijo de Oscar) todos los rudimentos que se pueden obtener en un nivel I de este tipo de doma.

Es aquí cuando me entero que los indios ranqueles tuvieron una cultura ecuestre impresionantemente dúctil, efectiva, natural y que prácticamente desaparece con el genocidio que se llevo a cabo en los siglos pasados. Quizás el único o uno de los pocos indios que conservó esa cultura fue el señor Cristóbal Luna,  maestro quien trasmitió al Sr. Oscar Scarpati, en una  forma vivencial acompañado con una profunda filosofía y forma de ver el mundo, todo o casi todo lo que sabía de la manera  de ver, domar y vivir con el caballo. Este animal fue su compañero  y a la  vez le sirvió de transporte, de arma de guerra y hasta de alimento, ya que el indio en el desierto bajo profundas deshidrataciones supo beber su sangre sin provocar patologías en el caballo. También supo comer su carne en ciertas ocasiones ya no  para saciar su apetito, ni por meras razones nutricionales  sino para incorporar el espíritu del caballo a su propio ser.

Manga anterior vista desde el interior y al fondo corral redondo hecho de palo y alambres dulces

Manga anterior vista desde el interior y al fondo corral redondo hecho de palo y alambres dulces

En este primer viaje de 2007 el basamento era aprender que un caballo salvaje en esencia tiene tres características: es miedoso, es cosquilludo y es empático.

1.  En cuanto al miedo, esta es la característica emocional más destacable de esta especie. El miedo, viene de su condición de presa,  ya que el caballo tiene todos sus sentidos adecuados y desarrollados junto con su aparato locomotor para la huida, y éste constituye el primer mecanismo de defensa del animal. Sabiendo esto, lo primero que se debe hacer  con un caballo sin domar es enseñarle que aunque el humano es un predador, no estamos con él para comérnoslo o hacerle daño.
2.  Las cosquillas, el caballo siente muchas cosquillas, con lo cual es menester desensibilizarlo, para que pueda aceptar nuestras caricias y señales, tanto de las manos así como de nuestros pies en el momento de montarnos sobre él.
3.  Es empático, como vive en manadas y es una presa, debe saber leer muy bien el lenguaje corporal de sus congéneres para pastar, abrevar, huir, reproducirse, estando siempre alerta y en guardia de los movimientos y situaciones del grupo para la escapada o huida.

Después de todo ésto cabe la pregunta ¿cómo hicieron los indios ranqueles para domar su primer caballo?. Hay que destacar que con la llegada de los conquistadores a las Américas, reintrodujeron al caballo y éste encontró aquí un clima y unas pasturas con todo un ecosistema que produjo un crecimiento reproductivo de esta especie en una forma exponencial. No en vano lo que hoy se conoce como la provincia de San Luis en Argentina era la nación Ranquel, la cual también era llamada tierra de caballos.

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Caballo con bozal y cabestro dentro del corral redondo, dandosele primeros toques y caricias

El indio, como parte de la naturaleza y como ser netamente ecológico, pudo observar de una forma integral, qué comía, qué bebía y cómo se comportaba el caballo. Convirtiéndose así en un etólogo (especialista en el comportamiento animal). Así pudo ver que algunas manadas de caballos buscaban frecuentemente zonas en donde las sales minerales le suplían de esos nutrientes esenciales. A esas zonas o lamederos, los indios muy sigilosamente comenzaron a colocar los primeros palos o ramas, uno a la vez, para que los caballos no apreciaran tantos cambios, un palo y una rama hoy, otro la próxima semana, y así  para que los caballos que iban a lamer las sales no se ahuyentaran, hasta que en un momento determinado, ya tenían construido un corral redondo pero sin puertas.  Cuando lo caballos entraban, también podían salir a su antojo, cuando estaban acostumbrados a este corral rudimentario de ramas,  los indios ponían un cuero de algún animal dentro del corral y debajo del cuero a un niño o adolescente de baja estatura. Al entrar estos animales  a lamer las sales, este indio escondido salía de debajo del cuero y cerraba la única entrada que tenía dicho corral.

Los caballos permanecían allí por espacio de 48 horas, al término de las cuales los indios le traían agua y pasto. Este encuentro se hacia de forma armónica para no despertar pánico en los caballos y así estos comenzaban a perderle el miedo al hombre porque lo veía como un proveedor de alimentos y no como un predador. Así comenzaron a disminuir las distancias entre caballo y hombre, hasta que en un período corto de tiempo el indio ya podía tocarlos y acariciarlos. Es aquí donde comienza todo el proceso de la doma.
Las enseñanzas que impartió el  indio ranquel, el Sr. Cristóbal Luna al  Sr. Oscar Scarpati, cuando éste último tenia apenas 8 años de edad, no alcanzarían en éste ni en otros artículos para contárselos ya que estamos hablando de toda una sencilla pero profundísima forma de ver la vida, tanto con el caballo como a través del caballo.

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Primera montada a pelo, a penas el segundo día

En este segundo viaje que acabo de realizar a la nación ranquel San Luis (sept-octubre 2008), tuve el honor de conocer a Oscar Scarpati, con quien pude compartir conceptos y vivencias, que sumados forman una vasta experiencia. Oscar Scarpati pudo vivir y aprender toda esta experiencia por trasmisión oral como gran parte de las culturas indígenas del mundo, es por esta razón que el Sr. Scarpati decide hacer un tributo a su maestro y organiza una metodología, una cronología y porque no decirlo hasta un pequeño tratado de etología  para poder así impartir estas enseñanzas que él denomina doma india. Todo esto para honrar tanto a su maestro como a estos cultores de la vida: los indios ranqueles.

El método en sí
En nuestra época moderna, según el Sr. Scarpati todo aquel profesional que pretenda ejercer su profesión u oficio, debe poseer no sólo el conocimiento, sino también los implementos necesarios para poder llevar a cabo su trabajo. Por ejemplo, un cirujano debería tener su instrumental quirúrgico para poder realizar en una forma poco riesgosa la cirugía que se propone a hacer. Es así como alguien que pretende domar, debería tener al menos una manga, un corral redondo, un cabestro y un bozal. Todos estos instrumentos están destinados a acortar los tiempos de doma y dar seguridad al caballo y al domador, sin afectar la psicología del caballo, dejándolo prácticamente intacto y sin traumas, convirtiéndolo en un aliado y amigo a base de persuasión y seducción, para que en menos tiempo transformemos a este animal miedoso, cosquilloso y empático en el compañero que siempre quisimos.

Flexibilizando al caballo para ambos lados

En este segundo viaje es cuando complemento esta enseñanza y metodología o, mejor aún, otra forma de ver al hermano caballo y su doma. La Tribu Scarpati decide hacer un programa con  tiempos y espacios adaptándolos a nuestra vida civilizada para poder llevar a cabo la  doma y ésta consta de tres niveles. Primer nivel, pasada por manga, quitar miedos, descosquillar, colocar bozal y cabestro. Segundo nivel, corral redondo, acortar distancias, seguir desconsquillando, primeras montadas a pelo y ensillar.  Tercer nivel,  caballo ensillado, bridón y primeras nociones de riendas.

La metodología, que según Scarpati, es más filosófica que matemática, y con la cual yo Héctor Jurado estoy totalmente de acuerdo, se puede resumir a grosso modo en unos quince pasos. Debo aclarar  que éstos son de mi propia elaboración a fin de fijar el conocimiento y a los efectos de poder explicar en éste o cualquier otro artículo el proceso de doma paso a paso.

Los pasos

Abrazando literalmente al caballo, confiados tanto el domador como el caballo

Abrazando literalmente al caballo, confiados tanto el domador como el caballo

1.  Este primer paso consiste en hacer  pasar a los caballos por la manga varias veces  en forma cordial y silenciosa hasta que pierdan el miedo a este túnel hecho por el hombre. Se logra en aproximadamente tres a cinco veces consecutivas.  El fin de este ejercicio es evitar que una vez que estén encerrados en la manga los caballos no sientan la necesidad de brincar y entrar en pánico.

2.  Encerrar en  la manga no más de dos o tres caballos. Una vez encerrados  ir reduciendo la distancia entre el animal y el hombre hasta poderles tocar y acariciar. Esto se hace de forma lenta y progresiva hasta que el caballo y el hombre toman confianza el uno en el otro y allí mismo se comienza  a perder la cosquilla.

3.  Una vez medianamente acariciado el caballo y habiendo perdido algo de cosquillas debe ser nuevamente acariciado con el bozal, hasta lograr con mucha calma pero con decisión colocarlo correctamente en su cabeza.

4.  Acto seguido, pero dejando un espacio de tiempo, para que el caballo se adapte a este nuevo adminículo, se coloca el cabestro o ronzal al bozal colocado previamente.

5.  Luego de todo esto, se suelta al caballo en el corral redondo con su bozal y cabestro colocado.

6.  Se dejan en el corral por 24 horas o sea hasta el día siguiente pero con comida y agua. El objetivo de este paso es hacer que el caballo se pise por si sólo el cabestro con sus patas y manos  y comience a sentir y aprender que existen algunos límites, pero esta vez por sus propios medios.

7.  Al día siguiente, el domador entra al corral y hace que el caballo de algunas vueltas y lo hace parar en el mismo sitio que eligió imaginariamente, no donde el caballo quiera parar.

8.  Hacer girar en dirección contraria unas cuantas  vueltas hasta que le inducimos que pare donde el domador decida que va a parar.

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Primera montada a pelo

9.  Desde ahí y con el caballo quieto, el domador con una actitud serena, tranquila, pero con decisión, va acortando la distancia entre él y el caballo, hasta lograr tocarlo. En este punto es importante recalcar que el domador, debe dejar fuera del corral toda actitud de impaciencia y ansiedad, ya que estos son los peores enemigos de alguien que pretenda construir de ahora y para siempre una amistad. Una vez tocado el caballo, este paso, se subdivide en dos: el primero, es dejar al caballo quieto, separándose de él, como para permitirle que asimile todo lo ocurrido, en caso de que esté todavía algo inquieto y con miedo. El segundo, es tomar al caballo del cabestro, si es que éste esta relativamente relajado y tranquilo. Estos dos pasos, van a estar en absoluta dependencia del temperamento del caballo y de la experiencia del domador.

10. Si lo que escogimos, fue el primer paso del punto 9, o sea, nos separamos del caballo y lo dejamos tranquilo, ahora debemos acercarnos nuevamente de forma serena,  acariciar de nuevo al caballo y tomar el cabestro.

11. Es aquí en donde con el cabestro tomado, reiniciamos el proceso de toques y caricias que se había comenzado el día anterior en la manga para quitar cosquillas, hasta que el caballo las acepte y literalmente, llegar a abrazarlo. Es de suma importancia en este paso tocar y acariciar la cabeza del caballo hasta que se convierta en una sensación agradable para él.
Una de las formas de saber que el caballo esta agradado y cómodo es su lenguaje corporal, este estará en una posición relajada y con alguna frecuencia se le observará el acto de mascar.

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Presentando aperos

12. Ya aquí, a estas alturas, ha transcurrido un tiempo que en un domador avezado pudiera ser  entre 10 y 30 minutos.  Es en este momento  donde tomado el caballo del cabestro se le induce a caminar y parar, luego a caminar y pasar al trote y frenar con la acción del cabestro y el bozal,  todo esto pie a tierra y a ambos lados. Cuando estos pasos se han cumplido, comenzamos a dar pequeños saltos al lado del caballo y él debe quedarse tranquilo, esto para habituarlo a lo que será el próximo paso.

13. Ya en uno de estos saltos y con el caballo acostumbrado a estos, con el cabestro tomado de la mano izquierda nos subimos de un salto  hacia la cruz del caballo y permanecemos con nuestro abdomen sobre la cruz, esperamos que se quede quieto, lo acariciamos y nos bajamos.

14. Repetimos la operación hasta que el caballo lo vea como algo natural y que además no le produce ni dolor ni daño y a ,si permanece quieto.

15. Nuevamente subimos al caballo y tanto caballo como domador están preparados para pasar la pierna derecha con mucha delicadeza sobre su lomo y montar enhorquetados o sea a horcajadas sobre el lomo del caballo a pelo.

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El caballo ensillado

Los pasos que siguen son:  presentar aperos, mantas, sudaderos, montura y riendas, para seguir con pasos que son comunes o parecidos a otros métodos de doma racional o natural. Es de hacer notar, que hasta aquí el caballo ya ha aprendido a través del cabestro y el bozal a ir al paso, trote y galope a ambas manos y además a frenar y recular. Ya adquirió confianza en su domador y no siente necesidad de patear, manotear ni morder y mucho menos corcovear.

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Mostrando la mansedumbre, apenas en un segundo día de doma

Con un tiempo prudencial y relativo, como es lógico en todo proceso biológico, se le colocará un bridón en la boca del caballo y las respectivas riendas, para ir haciendo la boca del caballo, todavía con la ayuda del bozal hasta que este último no sea necesario y podamos prescindir de él.
En la época cuando esta gran cultura ecuestre existió, el indio carecía de bridón o filetes o de cualquier otro tipo de embocadura, pero podía conducir a su caballo con una perfección asombrosa sólo con el bozal y las riendas. En algunos casos a sus caballos de guerra  ni siquiera con éste último, solo con sonidos y posturas corporales y piernas.

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Héctor Jurado con Oscar Scarpati Schmid

Con todo esto pretendo dejar claro que en estas cortas líneas seolo quiero dar a conocer un pequeño esbozo de lo que fue la cultura ecuestre Ranquel y no hacer de estas un tratado de doma india, ya que sería muy difícil, sino imposible  describir realidades sin un caballo, una manga, un corral redondo, un bozal, un cabestro y las ganas de domar. Les aseguro que con estos pasos que describo escuetamente, se encontrarán con gratas sorpresas acerca de ustedes como personas y nuestro más noble compañero y amigo: El Caballo.

Por:  M.V. Héctor Jurado  @VetJurado

Articulo publicado en:  Venezuela equina

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3 comentarios

  1. Rafael Enrique Dávila Lacruz

    Muy bueno el artículo, Dr. Héctor, lo felicito; ya lo guardaré. Gracias.

  2. Muy agradecido Dr Héctor. Esto es muy importante para mi,lo desconocía . Un Abrazo desde Argentina.

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